Goleto y Gulielmus se inspiran en un mágico lugar, envuelto en luz y misterio: el Goleto Abadía. La abadía fue construida en el siglo XII. por San Guillermo (Gulielmus en latín); parcialmente destruido por el terremoto de 1980, Goleto conservado su belleza atemporal y restos hoy un emblema de Irpinia. A través de sus nombres icónicos, estos dos vinos celebran la magia y el auténtico patrimonio de Irpinia.
Maridaje: Caza, roasted beef, carnes rojas
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